Namasté querido ser de luz.

Toda mi vida he sido súper traga años, es de familia, mi papá era súper traga años y mi mamá lo sigue siendo. Sin embargo, he notado que desde hace un par de años, cuando voy a Estados Unidos ya no me dicen “Miss” (señorita) sino “Ma’am” (señora) En México esto no es referencia porque puedes tener 90 años que los demás prácticamente siempre se van a referir a ti como señorita. Pero para los estadounidenses no. Así que la primera vez que me dijeron Ma’am casi me da un infarto… El ego se puso loco y comenzó a decirme que seguro me veía mal, que estaba envejeciendo rápidamente y casi que ya no tenía la vida por delante porque no era joven.

Uff. Avalancha de ansiedad-pensamientos-angustia.

Pero como siempre que haces una práctica espiritual regular, la conciencia está abierta y permite que te des cuenta de qué está pasando; me vi en la angustia. Fui consciente. Noté que mi ego se había sentido inseguro al ya no ser calificada por alguien más como “Miss”. Sin juicio me observé y me apapaché. Es cierto, no es igual tener 36 que 26 ni que 16. Mi cuerpo ha ido cambiando con el tiempo. Es el ciclo de la vida.
Respiro. La conciencia se amplía aún más. Y le digo al querido ego que aunque ya no soy una veinteañera, sigo siendo joven, de una forma distinta. Estoy donde estoy y eso es perfecto.

BUM. La ansiedad cesa.

Así que esta semana, te comparto una meditación para que entres en contacto con tu juventud interior y desde ahí, expandas tu vitalidad. Después de ver el video, por favor compártenos tus reflexiones. Comparte aquí.

 

 

Te dejo con el deseo de que tu miércoles esté lleno de energía.
Y recuerda, eres luz y amor. Eres abundancia. Elige experimentarla en todas las áreas de tu vida.

Con todo mi amor,
Andrea de la Mora  ❤